Teoría del meme y de las memeces #internet

 

Están aquí para quedarse, son los memes. En muchos casos podríamos definirlos mejor como “memeces”, pero conceptualmente tienen una historia un tanto más profunda. Hay quien sostiene que están aquí desde el principio de los tiempos.

Richard Dawkins, el famoso biólogo evolutivo, acuñó la palabra “meme” en su clásico libro El gen egoísta, en 1976. Y aunque el término se ha alejado de sus orígenes teóricos, y mucha gente ni sabe ni le importa la teoría, es preciso reflexionar un poco sobre el concepto.

Dawkins sostiene que los seres humanos somos “máquinas de supervivencia”, nuestros genes mutan con este objetivo primordial. Pero los genes no lo explican todo.  Existe una “unidad de transmisión cultural” que salta de un cerebro a otro:  los “memes” – una adaptación de la palabra griega mímesis, “imitación”. Los memes de Dawkins lo incluyen todo: ideas, canciones, creencias religiosas, modas. Al igual que los genes, los memes mutan y evolucionan, compiten por un recurso limitado:  nuestra atención.  Los que tienen éxito se propagan viralmente, como una gripe. Los memes, además, no tienen motivos conscientes, nos parasitan, conducen nuestros actos de una forma automática.

En sentido laxo, el meme  saltó a internet hace ahora unos 20 años con el famoso  “Dancing Baby”; el gif animado de un bebé que bailaba la danza del “oogachaka” -también conocido como Baby Cha Cha- y  que llegaba a todas las bandejas de entrada de nuestros correos. Fue una especie de proto-meme, pero nadie lo llamó así entonces. Posteriormente, los memes se multiplicaron exponencialmente dentro de un ecosistema propicio: las redes sociales. A día de hoy son más relevantes que nunca, aunque se trate del estornudo del bebé de un oso panda.

En opinión de los teóricos más rigurosos, los memes de internet han trivializado el concepto de una manera casi grotesca. El propio Dawkins habla de lo que diferencia a los memes de internet de los memes de verdad. Los primeros “en lugar de mutar por azar y de extenderse según la fórmula de la selección natural, son alterados deliberadamente por la mente humana”. Una observación que puede llegar a discutirse ya que lo que realmente se propaga  en internet puede ser tan azaroso como cualquier mutación inesperada.

Tal vez la idea del meme está evolucionando para mantener su supervivencia. El propio término crece año tras año. Despegó realmente en el año  2004 y desde entonces sus referencias en google se han ido duplicando cada año. Hoy en día, los memes son un gran negocio. BuzzFeed atrae 85 millones de visitantes únicos al mes. Podría tratarse de un entretenimiento inofensivo para oficinistas aburridos, pero hay algo preocupante: compañías multimillonarias comienzan a usar nuestras mentes para hacer crecer sus ideas con algoritmos inteligentes.

El mundo de las memeces funciona, nuestro cerebro las absorbe y las imita.  Nos hace perder nuestro preciado tiempo buscándolas y propagándolas. No se trata de una religión, ni de una ideología totalizadora, pero abarca cada vez más espacios y pretende reducir el humor al más trivial humorismo, alejarnos de la sátira o de la ironía.


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