La Metamorfosis cumple 100 años #literatura

 

Se cumplen 100 años de la publicación de “La metamorfosis” de Frank Kafka en 1915. Un libro que nunca envejece, al que se vuelve una y otra vez porque su crítica filosófica-política no ha sido superada un siglo después. Es más, cobra ahora nuevos sentidos, añadidos a sus interpretaciones marxistas, darwinistas y existencialistas.

Es cierto que Greogorio Samsa es un ser alineado, lo era antes de convertirse en insecto y los es más después, pues su únicas preocupaciones son perder su trabajo como vendedor ambulante, no poder atender a su familia y no ser capaz de reintegrase en el sistema. Es un insecto trabajador que no puede trabajar. El hormiguero no tardará en reemplazarlo.  Su puesto queda vacante y otros deben esforzarse para mantener la familia. Al final, Greogorio muere debido a la inanición y a las lesiones. En el libro su propia familia lo maltrata, pero todo esto puede extrapolarse socialmente. No es difícil apreciar la creciente dejadez de los Estados antes los individuos que dejan de ser funcionales. Cáncer, minusvalías, depresiones, enfermedades mentales y un largo etcétera nos convierten en indefensos Samsas.

La idea novedosa de Darwin: que las personas se originaron a partir de animales y que también pueden degenerar y perder las capacidades que lo diferencian de éstos, fue radical.  Los seres humanos parecen desde entonces más animales y los animales más humanos. En La metamorfosis, el animal está dentro del ser humano.

El propio Darwin había sido un ávido observador y coleccionista de insectos. Por otra parte, durante la última parte del siglo XIX, con el colonialismo de tierras lejanas, los europeos comenzaron a vivir en lugares exóticos, como África o Asia.  La popularidad de la entomología aumentó, y las comparaciones entre las sociedades de insectos y las sociedad humana fue en aumento. Los paralelismos eran más claros con el sistema capitalista, pues, como ocurre en las colmenas o los hormigueros, se impone la eficiencia del trabajo y la dominación.  Además se encontraron fósiles de insectos con millones de años de antigüedad, lo que llevó a algunos a la conclusión de que el hombre no era la especie dominante, al menos no lo era en edad. Hoy en día aún existe la creencia de que las cucarachas nos sobrevivirán.

Tanto la teoría marxista de la alienación y la teoría de la evolución de Darwin son muy útiles para explicar la metamorfosis de Gregorio Samsa. El cuerpo de Gregorio no es repugnante porque se haya convertido en un insecto, tan sólo se ha quitado el ropaje y se muestra como la criatura que se espera que sea o como la que realmente es.

Los datos que tenemos hoy en día fruto de la entomología son extraordinarios y también se han multiplicado exponencialmente los datos sobre el comportamiento humano. Si algún sentido nuevo cobra La metamorfosis en el siglo XXI puede ser éste: no que estemos alienados dentro del sistema (el que más y el que menos ya lo ha descubierto), ni que nos parezcamos a los insectos más de lo que quisiésemos (algo bastante evidente si vemos nuestra actividad a vista de pájaro o de dron), ni que existencialmente estemos sometidos al animal que llevamos dentro (algo probado por la ciencia)… el nuevo sentido puede ser qué estemos usando el conocimiento para perpetuarnos en esta condición y no para superarla, utilizando los millones de datos a nuestro alcance para ser cada vez más realistas (en el peor sentido de la palabra).

Los insectos no conocen su conducta y no pueden razonarla. Nosotros, que sí podemos,  seguimos viendo la metamorfosis como la veía el propio Gregorio Samsa, como algo que supera nuestra voluntad y nos atenaza.


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