Otra dimensión para Tito Bustillo
Con el nuevo centro de arte rupestre, el paleolítico de Ribadesella se hace más comprensible, más cercano, más perdurable si cabe. El hecho de que cualquier persona interesada (el termino turista no se corresponde exactamente) pueda descubrir nuestro tesoro rupestre cualquier día del año, convierte este centro (el termino museo no se ha querido emplear oficialmente) en acceso virtual a una cueva, patrimonio de la humanidad, que se encuentra más cerrada que abierta.
A falta de lo genuino se tira de sucedáneos, como en su día los primeros cromañones emplearon pigmentos para sus escenas gloriosas. Hemos avanzado en técnicas narrativas pero esto no quiere decir que seamos más esencialistas que antes, ni que estemos mas cerca de la verdad. Un trazo vale mas que mil plasmas, por eso el centro de arte de Tito Bustillo aunque este bien narrado, cumpla su función divulgativa e incluso permita al mas curioso profundizar en el conocimiento, no es un centro de arte estricto, no es creativo y se agota en formatos contemporáneos en busca de réplicas y plagios.
Tampoco es un museo, pues lo que contiene físicamente no tiene más valor que la electricidad, el plástico o el cartón piedra. En principio tampoco parece un labotarorio. No aspira a buscar nuevas certidumbres, se conforma.
Es cierto que acaba de ver la luz y que puede llegar a ser lo que nosotros queramos. Así que desde 3errres.com proponemos:
1/ que llegue a ser un centro de arte, que nos muestre el paleolítico de una manera novedosa, por ejemplo, recreando de alguna manera lo que no ven mas que los rayos infrarrojos. Hay que tener en cuenta que lo visible no es ni una cuarta parte de lo que realmente pintaron nuestros ancestros en esta cueva. Atrevámonos a repintar y a mostrar lo que se ha borrado aunque sea a base de proyectores. Este opción ya la proponía el prehistoriador Rodrigo de Balbín en 2001, en una entrevista a 3errres.com:
Se podría pensar en una reproducción virtual. Contamos con la topografía como base. Es posible trabajar con material digital y hacer reproducciones del espacio con una propuesta de decoración original. Una galería virtual sería otra forma de réplica, más completa que las convencionales que sólo recuperan el 10% de realidad porque sólo aspiran a retratar lo que distingue el ojo humano en el estado actual de las pinturas. Siendo virtual se puede recrear visualmente hasta casi un 40%, proponiendo lo que falta sobre lo que hay. En una fórmula digital siempre te puedes permitir llegar más lejos.
2/ que llegue a ser un museo, que podamos asombrarnos con piezas originales en sus vitrinas; sentirnos mas cerca de nuestro origen y convertir la visita en una experiencia antropológica.
3/ que llegue a ser un laboratorio, que en su seno se debatan teorías, que se propongan medidas de conservación y estudio, para que este legado perviva e ilustre a las generaciones futuras.




















